
La libertad de buscar y decir la verdad es un elemento esencial de la comunicación humana, no sólo en relación con los hechos y la información, sino también y especialmente sobre la naturaleza y destino de la persona humana, respecto a la sociedad y el bien común.
La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida.
Una palabra buena se dice pronto. Sin embargo se nos hace tan difícil pronunciarla a veces. Nos detiene el cansancio, nos distrae la preocupaciones, nos frena un sentimiento de frialdad o de indiferencia egoísta. Así sucede que pasamos al lado de personas, a las cuales aún conociendo, apenas les miramos el rostro y no nos damos cuenta de lo que están sufriendo por esa sutil agotadora pena de sentirse ignoradas.

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